Los israelíes votan el martes para elegir un nuevo Parlamento, y una semana después los estadounidenses elegirán un nuevo Congreso: dos comicios que podrían tener consecuencias mucho más allá de sus fronteras.1
Las elecciones israelíes escogerán a los 120 miembros de la 26.ª Knéset (Knesset), y el primer ministro Benjamin Netanyahu se enfrenta a su rival, el exjefe militar Gadi Eisenkot. El resumen de Al Jazeera señalaba que los israelíes ya habían empezado a votar y describía a Netanyahu como alguien que lucha por su supervivencia política en medio de divisiones por las guerras en Gaza e Irán y de un aislamiento creciente. La BBC, por su parte, indicaba que la votación israelí se celebraría el martes.1,4
Los dos comicios están a unos 9.700 kilómetros de distancia, pero los unen los votantes. El grupo de presión Republicans Overseas Israel calcula que unos medio millón de israelíes con pasaporte estadounidense pueden votar en ambas elecciones.1
Marc Zell, presidente del grupo, afirmó que estos electores podrían influir en carreras muy reñidas en Estados Unidos, como la contienda por el Senado en Míchigan (Michigan), donde calcula que se emitirán 10.000 votos por correo desde Israel. "Pueden marcar una verdadera diferencia", dijo a la BBC.1
El vínculo político es más evidente en la guerra estadounidense-israelí contra Irán. Un ataque aéreo masivo iniciado en febrero destruyó numerosos objetivos militares y mató a buena parte de la dirigencia iraní, pero no derrocó al régimen. Irán contraatacó con dureza en todo el Golfo y tomó el control del Estrecho de Ormuz (Strait of Hormuz) y de la energía que por él circulaba.1
Netanyahu ha usado la campaña para hablar de la posibilidad de lanzar un nuevo ataque contra Irán. Ha hecho nuevas afirmaciones sobre la amenaza nuclear iraní sin aportar pruebas y ha insistido de nuevo en que el régimen islámico debe ser derrocado. Según el análisis de la BBC, su objetivo es reforzar su reputación como líder en materia de seguridad, que se resintió tras los ataques del 7 de octubre encabezados por Hamás contra Israel. Los textos no incluyen una respuesta de la oficina de Netanyahu a estas afirmaciones.1
El presidente estadounidense Donald Trump ha respaldado la campaña de reelección de Netanyahu y ha afirmado que ambos deberían "terminar pronto el trabajo" en Irán. Trump también ha hecho campaña por candidatos republicanos al Congreso, incluido el domingo en Míchigan, donde la contienda por el Senado está muy reñida. En un mitin en Port Huron, respaldó al candidato republicano al Senado Mike Rogers, exrepresentante estadounidense.1
La BBC señaló informaciones contradictorias según las cuales Trump intervino para frenar a Netanyahu e impedir que atacara Irán antes de la jornada electoral. Según esas informaciones, Trump temía que un nuevo repunte de los precios de la energía recordara a los votantes estadounidenses la guerra. Los textos disponibles no permiten establecer cuál de las versiones es correcta.1
Medios israelíes especulan con que Netanyahu podría intentar garantizar su supervivencia atacando a Irán como primer ministro en funciones tras las elecciones. En ese escenario, defendería un gobierno de unidad nacional con su participación, en lugar de una coalición entre partidos de la oposición. Si perdiera el poder, se enfrentaría a una investigación oficial sobre sus actos antes de los ataques del 7 de octubre, así como a un nuevo proceso judicial por acusaciones de corrupción.1
Eisenkot ya ha descartado sumarse a cualquier gobierno de unidad. Como todos los políticos israelíes de la corriente principal, considera que Irán es una amenaza existencial para Israel y apoya la acción militar contra el régimen islámico. Sin embargo, ha advertido explícitamente contra escalar la guerra con fines políticos.1
El inversor de fondos de cobertura multimillonario Bill Ackman ha pedido que el próximo gobierno de Israel excluya al ministro de Seguridad Nacional, de extrema derecha, Itamar Ben-Gvir, y al ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, a pocos días de que los votantes acudan a las urnas. Ackman sostuvo que ambos han causado un enorme daño a la reputación internacional del país, y afirmó: "Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich han causado a Israel un enorme daño reputacional con sus declaraciones…"3
El análisis de la BBC sugiere que Trump podría estar más dispuesto a atacar a Irán después de las legislativas si no tiene condicionantes electorales y quiere salir de la guerra con un último empujón. Eso sigue siendo una especulación, y los textos no dicen qué pretende hacer Trump.1
Los textos disponibles no incluyen resultados de ninguna de las dos elecciones. Tampoco dicen si algún nuevo ataque contra Irán se producirá antes o después de las votaciones.1,4