Los abogados del presidente Trump tienen previsto pedir este jueves a un tribunal de apelaciones de Nueva York que revoque su condena de mayo de 2024 por 34 delitos graves de falsificación de registros comerciales relacionados con un pago realizado en 2016 a la estrella de cine para adultos Stormy Daniels.1,2,3
Un jurado unánime declaró a Trump culpable después de que los fiscales afirmaran que su empresa reembolsó a su entonces abogado Michael Cohen por un pago de 130.000 dólares que Cohen hizo días antes de las elecciones de 2016 a cambio del silencio de Daniels sobre un supuesto encuentro sexual años antes, que Trump ha negado. Recibió una exoneración incondicional a principios de enero de 2025 como presidente electo, lo que significaba que seguía siendo un delincuente convicto pero no recibió pena de cárcel, multa ni otra sanción, y sus abogados han presionado desde entonces a los tribunales estatales y federales para que anulen el veredicto.1,2
Los abogados de Trump y los letrados del fiscal del distrito de Manhattan, Alvin Bragg, dispondrán cada uno de 15 minutos para responder a las preguntas de la División de Apelaciones, Primer Departamento (Appellate Division, First Department), el tribunal intermedio de apelaciones de Nueva York. Cada parte ha señalado que el caso llegará al máximo tribunal del estado, denominado Tribunal de Apelaciones (Court of Appeals), y posiblemente al Tribunal Supremo de EE. UU. (U.S. Supreme Court).1,3
El equipo legal de Trump ha cambiado desde el juicio, y su exabogado defensor Todd Blanche ocupa ahora el cargo de fiscal general de EE. UU. y otro exabogado defensor, Emil Bove III, es ahora juez federal. Sus nuevos abogados personales mantuvieron en sus escritos los argumentos del juicio, y el abogado Robert Giuffra, copresidente de Sullivan & Cromwell, abrió un escrito del 16 de octubre con la frase de que el caso "nunca debería haberse presentado".1
Los abogados de Trump alegaron que el pago debería haber estado sujeto a las leyes electorales federales que, según dijeron, prevalecen sobre los procesos estatales, que los fiscales vulneraron la inmunidad presidencial y que los fiscales no demostraron que Trump tuviera una "intención de defraudar". También sostuvieron que solo había pruebas "débiles" de que Trump siquiera conociera las gestiones de Cohen en ese momento, y sus abogados defensores en el juicio dijeron que los pagos a Cohen eran gastos legales destinados a evitar disgustos a la familia de Trump.1,2
En el escrito del 16 de octubre, Giuffra escribió: "La cuestión aquí es si las declaraciones y la estrategia de la Casa Blanca (White House) presentadas en el juicio de esta causa penal —en respuesta a acusaciones públicas de conductas personales indebidas que afectan directamente a la integridad del presidente y a su aptitud para el cargo— fueron oficiales". Un portavoz del equipo legal de Trump afirmó que una decisión del Tribunal Supremo de 2024 sobre la inmunidad presidencial, "la Constitución federal y la del estado de Nueva York, así como otros precedentes legales consolidados, exigen que se revoque y desestime la caza de brujas perpetrada por el fiscal de distrito de Manhattan".1
Los abogados de Bragg han descrito el plan de 2016 como "una conspiración para defraudar al público estadounidense y a los reguladores gubernamentales". En un escrito de julio, señalaron: "Los cargos penales aquí derivan de la conducta no oficial y no presidencial [del Sr. Trump], como ya han concluido varios tribunales". Al afirmar que las transacciones buscaban ocultar a los votantes información desfavorable, los fiscales sostuvieron que Trump "orquestó una conspiración" que violó las leyes federales de financiación de campañas, entre otras.1,2
El juicio se centró en el dinero que Daniels recibió de Cohen semanas antes de las elecciones de 2016, que durante un tiempo compró su silencio sobre un supuesto encuentro sexual con Trump una década antes. La empresa de Trump reembolsó a Cohen en 2017 y registró esos pagos como gastos legales. Trump sostiene que no hubo nada sexual con Daniels, siempre ha negado haber actuado mal y volvió a mencionar el caso en redes sociales tan recientemente como en septiembre. No se esperaba que asistiera a la sesión del jueves.1,2
Mientras impulsa la apelación estatal, Trump también ha intentado trasladar el caso a un tribunal federal y lograr su desestimación por motivos de inmunidad. Un juez federal se negó a trasladar el caso por tercera vez en agosto, y los abogados de Trump están recurriendo esa decisión, con argumentos previstos para el 16 de noviembre. Los argumentos estatales llegan una semana después de la muerte del juez que había presidido el proceso paralelo en el tribunal federal.1,2
Ese juez, Alvin Hellerstein, había rechazado reiteradamente los argumentos de Trump, incluida la afirmación de que los reembolsos a Cohen estaban relacionados con su labor oficial como presidente. Hellerstein escribió: "Reembolsar a Cohen por adelantar dinero secreto a [Stormy Daniels] no puede considerarse el desempeño de un deber constitucional". Y añadió: "Falsificar registros comerciales para ocultar ese reembolso, y para convertirlo en un gasto comercial para Trump y en ingresos para Cohen, tampoco guarda relación con un deber presidencial".1
La apelación estatal gira en torno a disputas sobre la inmunidad, si la ley electoral federal impide los cargos estatales y si se demostró la intención.1,2
Cada parte ha señalado que el caso llegará al máximo tribunal del estado, denominado Tribunal de Apelaciones, y posiblemente al Tribunal Supremo de EE. UU., además de la apelación separada ante el tribunal federal. El portavoz dijo: "El presidente Trump seguirá derrotando la instrumentalización demócrata a cada paso".1,2