El líder norcoreano Kim Jong Un llegó el sábado a la ciudad fronteriza china de Dandong tras cruzar un puente recién abierto que une ambos países, un viaje que se produjo unas dos semanas después de la inauguración oficial del puente.1,3,4
El puente se llama Nuevo Puente del río Yalu (Nuevo Puente del río Yalu). La estructura de cuatro carriles se terminó en 2014, pero permaneció sin uso durante 12 años debido a la falta de carreteras de conexión e instalaciones aduaneras en el lado norcoreano. Su apertura profundiza los lazos económicos entre China, el mayor socio comercial de Corea del Norte, y el Estado con armas nucleares, cuyas relaciones con Pekín no siempre han sido fluidas.1,3
La agencia Yonhap informó, citando a una fuente del Gobierno surcoreano, que «Kim llegó a Dandong a través del Nuevo Puente del río Yalu a primera hora del día». El Ministerio de Unificación de Corea del Sur, encargado de los asuntos relacionados con Corea del Norte, y la agencia oficial china Xinhua también confirmaron que Kim había cruzado el puente y llegado a Dandong.1,4
En Dandong, Kim se reunió con Wang Huning, miembro del Comité Permanente del Partido Comunista de China y máximo asesor político del país. Wang transmitió los «saludos y mejores deseos del presidente Xi Jinping para Kim», informó Xinhua. Ambos visitaron juntos una fábrica de automóviles y, después, Wang acompañó a Kim hasta el puente para despedirlo, según Xinhua.3,4
Kim afirmó que su país «está dispuesto a trabajar con China para impulsar su amistad histórica y ampliar la cooperación práctica, aportando así beneficios tangibles a los pueblos de ambos países», según Xinhua. Kim también dijo que la visita tenía como objetivo rendir homenaje a los fallecidos en la guerra de Corea, según la misma agencia. Los medios estatales norcoreanos no informaron de inmediato sobre la visita, y los reportes no precisaron cuánto tiempo permanecería Kim en China ni si se firmó algún acuerdo.4
China y Corea del Norte se comprometieron a «reforzar la comunicación y la cooperación estratégicas para salvaguardar sus intereses en materia de soberanía, seguridad y desarrollo». Los dos países también prometieron ampliar los intercambios entre sus pueblos y la cooperación económica y comercial a través de la apertura del puente. Según expertos, se prevé que el puente permita el tráfico en ambos sentidos las 24 horas, incluidos los envíos en contenedores y los camiones de carga pesada, y que su inauguración refleja la intención de ambos países de expandir el comercio.3,4
La visita parece calculada para subrayar la solidez de los lazos de Kim con Pekín antes del 25 de octubre, aniversario de la primera gran victoria china en la guerra de Corea, que se produjo pocos días después de que tropas chinas cruzaran el río Yalu hacia Corea del Norte en octubre de 1950. El viaje del sábado es el sexto de Kim desde que asumió el poder a finales de 2011, tras la muerte de su padre.4
La guerra comenzó con el ataque sorpresa de Corea del Norte contra el Sur en junio de 1950, lo que llevó a una coalición dirigida por Estados Unidos y bajo mandato de la ONU a intervenir y repeler la ofensiva. Corea del Norte contó sobre todo con el apoyo de las fuerzas chinas, con asistencia de la fuerza aérea de la entonces Unión Soviética, antes de que los combates terminaran con un armisticio en 1953 que dejó a la península técnicamente en guerra.4
La última visita conocida de Kim a China fue en septiembre de 2025, cuando asistió a las celebraciones del 80.º Día de la Victoria en Pekín y mantuvo una cumbre con Xi. También presenció un desfile militar junto al presidente ruso Vladímir Putin y otros líderes extranjeros. Xi realizó una visita de Estado a Pyongyang en junio, en la que expresó la disposición de Pekín a ampliar la cooperación bilateral en comercio, agricultura, construcción y tecnología, y Kim describió los vínculos con China como una prioridad estratégica máxima.1,4
Kim ha buscado recientemente fortalecer sus lazos con China, el principal aliado tradicional y el salvavidas económico del Norte, tras años de dar prioridad a sus relaciones con Rusia. Envió miles de tropas y armamento convencional para respaldar la guerra de Putin en Ucrania, posiblemente a cambio de asistencia militar y económica. La visita es su última iniciativa de política exterior, mientras busca alinear a Pyongyang con Pekín y Moscú en un frente común contra Estados Unidos, bajo lo que él describe como una «nueva Guerra Fría».4
Kim ha rechazado hasta ahora una propuesta del presidente estadounidense Donald Trump para reanudar la diplomacia entre ambos países, que se rompió en 2019 durante el primer mandato de Trump. El Gobierno de Kim ha pedido a Washington que abandone su «política hostil» y deje de exigir la desnuclearización del Norte como condición previa para retomar las conversaciones. El Gobierno surcoreano de corte liberal, partidario de la interacción con el Norte, espera que las nuevas conversaciones entre Washington y Pyongyang deshielen las relaciones intercoreanas y ha instado a China a desempeñar un papel «constructivo» para resolver el enfrentamiento.4
La agencia de inteligencia de Seúl comunicó el mes pasado a los legisladores que consideraba que existía un 50% de probabilidad de un encuentro entre Trump y Kim al margen de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico del próximo mes en Shenzhen, China.4