El demócrata Abdul El-Sayed derrotó al republicano Mike Rogers en Míchigan para convertirse en el primer musulmán elegido al Senado de Estados Unidos.1,2,3,4,6,7,8
El resultado en Míchigan, un estado disputado, otorga a los demócratas un escaño abierto en el Senado y fue visto ampliamente como una prueba de la influencia política de la izquierda demócrata en un estado donde las acciones de Israel en Gaza tuvieron una resonancia particular. El-Sayed, exadministrador de salud pública que hizo campaña con una plataforma de izquierda, resistió ataques contra su fe y sus posiciones durante una campaña que incluyó una disputa con una compañera demócrata.1,4
El-Sayed subió al escenario después de largas horas en las que sus seguidores habían visto avances demócratas en otras partes del país. Sus seguidores celebraron cuando apareció para marcar la victoria, coreando su nombre, levantando los teléfonos para captar el momento y abrazándose con emoción cuando un hombre musulmán fue elegido al Senado. Varias personas entre el público le devolvieron su lema de campaña: "Dinero fuera de la política, dinero en tu bolsillo y Medicare para todos".1,7
El-Sayed hizo campaña por la sanidad universal y un impuesto sobre la riqueza de los multimillonarios. Es hijo de inmigrantes de Egipto (Egypt). Durante la campaña, describió las acciones de Israel en Gaza como genocidio y pidió poner fin a la ayuda estadounidense al país. Míchigan alberga la segunda mayor población árabe-estadounidense de Estados Unidos, un hecho que dio al tema una resonancia particular allí.1
Rogers, respaldado por el presidente Donald Trump, presentó a El-Sayed como comunista y criticó su postura sobre Israel y su fe musulmana. Los ataques contra El-Sayed incluyeron vincularlo sin fundamento con el terrorismo.1
La victoria llegó días después de que la rival de El-Sayed en las primarias demócratas, Haley Stevens, respaldara a Rogers pocos días antes de las elecciones. Stevens es una firme defensora de Israel, y su campaña en las primarias recibió millones de dólares en apoyo del Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (American Israel Public Affairs Committee), conocido como Aipac. El desacuerdo sobre Israel también alimentó las tensiones entre El-Sayed y Stevens durante la campaña.1
La contienda fue vista ampliamente como una prueba de la influencia política de la izquierda demócrata en un estado disputado clave, tras una serie de victorias en primarias de candidatos socialistas democráticos en distritos políticamente más favorables.1
Al hablar ante sus seguidores en las primeras horas de la mañana del miércoles, El-Sayed agradeció al público por apostar por "el más improbable de los candidatos" y arremetió contra sus oponentes. "Apostaron todo por una de las campañas más feas que hemos visto en mucho tiempo", dijo, acusándolos de atacarlo "por mi nombre y mi fe".1
Continuó en las mismas declaraciones: "Querían una América (America) que es demasiado pequeña para algunos de nosotros. Sabemos que esta es una América que es lo suficientemente grande para todos nosotros". En otras crónicas de la noche también se destacó un apasionado discurso de victoria.1,7
El resultado de Míchigan se produjo cuando los estadounidenses votaron por los miembros del Congreso (Congress), que está formado por la Cámara de Representantes (House of Representatives) y el Senado. Los 435 escaños de la Cámara estaban en juego. En el Senado, solo 35 de 100 escaños estaban en disputa porque los senadores cumplen mandatos de seis años. Los otros 65 escaños que no estaban en juego este año estaban en manos de 34 demócratas y 31 republicanos.1
El seguimiento de resultados disponible mostraba a los demócratas con 54 escaños en el Senado, un aumento de siete, y a los republicanos con 44, una pérdida de siete, con 33 de 35 escaños escrutados, y a los demócratas con 228 escaños en la Cámara, un aumento de 25, y a los republicanos con 139, una pérdida de 25, con 367 de 435 escaños escrutados.1