El Parlamento egipcio votó el lunes, por una mayoría de dos tercios, autorizar al presidente Abdel Fattah al-Sisi a prestar apoyo militar a Arabia Saudí, un paso que eleva la posibilidad de que El Cairo se involucre más directamente en un conflicto que ha afectado al Golfo y al mar Rojo en las últimas semanas.1,3
Un comunicado parlamentario indicó que la votación autorizó a Sisi a "tomar las medidas necesarias para apoyar al Reino de Arabia Saudí". Al Jazeera, citando un comunicado compartido con Reuters, recogió la fórmula como medidas para "emprender los pasos necesarios" que ayuden al reino a defenderse, en caso de que Riad solicite asistencia. Sisi había pedido al Parlamento la semana pasada esta autorización "en caso de ser solicitada". Los informes no dicen si Arabia Saudí ha formulado tal solicitud. La Constitución egipcia exige la aprobación de dos tercios de los legisladores antes de que las tropas puedan ser enviadas al extranjero en misiones de combate.1,3
No estaba claro de inmediato qué apoyo defensivo podría ofrecer Egipto. El país cuenta con el ejército más grande del mundo árabe, con cientos de miles de efectivos en activo, cazas y complejos sistemas de defensa aérea adquiridos a países como Estados Unidos, China, Francia y Rusia. Nawaf Obaid, investigador sénior visitante del King's College de Londres, afirmó que los funcionarios saudíes querían garantías de que Egipto respaldaría al reino si se lo pedía. La votación fue la manera de El Cairo de decir "estará ahí", señaló, pero persisten las dudas sobre qué tipo de asistencia podría solicitar Riad y cómo la proporcionaría Egipto.1,3
La Cámara celebró tres reuniones secretas poco habituales sobre el asunto y aplazó la votación en dos ocasiones antes de la votación. Medhat Rekaby al-Mansourawy, diputado, dijo a AFP que los debates sobre la posible operación eran "superficiales, sin detalles", y que los legisladores habían recibido garantías de que tendría carácter "defensivo".1
El Partido Social Demócrata, que cuenta con 11 escaños en el Parlamento, se abstuvo en la votación. Había pedido "objetivos específicos, información clara" sobre el alcance y la duración de la misión, y "una evaluación precisa de los posibles riesgos para la vida de nuestros soldados".1
El miércoles, Sisi afirmó que el apoyo de su país consistiría en "defender el territorio saudí, y no incluye un ataque contra Yemen". "Estamos hablando de defender la tierra y las fronteras del reino", dijo en un discurso, y añadió que la prioridad absoluta era una solución diplomática.1,3
Riad es uno de los aliados más sólidos de El Cairo y un importante respaldo financiero de la administración de Sisi desde que el antiguo jefe del ejército derrocó al presidente islamista Mohamed Morsi en 2013. En un discurso el sábado, Sisi dijo que era "inconcebible" que El Cairo permaneciera al margen mientras se amenazaban la seguridad y la estabilidad saudíes.1
El grupo armado hutí, que controla la capital de Yemen, Saná, combate a la coalición liderada por Arabia Saudí que respalda al gobierno internacionalmente reconocido. Entre los ataques hutíes figuran bombardeos contra el aeropuerto internacional de Riad y contra instalaciones de Aramco, la petrolera estatal saudí, que han interrumpido vuelos y exportaciones de crudo. Los ataques y un bloqueo al petróleo del reino también amenazan dos de las mayores fuentes de divisas de Egipto: el canal de Suez y las remesas de los egipcios que trabajan en Arabia Saudí. Esas remesas aportaron 12.000 millones de dólares a El Cairo en el último ejercicio fiscal, más que los ingresos del canal de Suez en su máximo histórico de 2023.1
Egipto se sumó a la campaña encabezada por Arabia Saudí en Yemen en 2015, aportando fuerzas navales y aéreas. Sin embargo, en la última década El Cairo ha preferido la diplomacia a la intervención y se ha posicionado como mediador regional, con canales abiertos con Hamás, Israel e Irán. No emitió respuesta ni siquiera cuando su propio puerto de Damieta fue alcanzado por un dron no identificado en julio. El Cairo no ha llevado a cabo un despliegue terrestre extranjero a gran escala desde la guerra del Golfo de 1991.1,3
H.A. Hellyer, investigador sénior asociado del Royal United Services Institute, afirmó: "Creo que el cálculo ha cambiado ahora, no porque se haya desvanecido la reticencia de Egipto. Ellos mismos ven un gran riesgo en lo que ocurre en Arabia Saudí y en el mar Rojo". Dijo a AFP que "lo que más quieren los saudíes de Egipto es apoyo político y una presencia simbólica en el propio territorio saudí. Es estar codo con codo con Arabia Saudí". Espera que cualquier despliegue egipcio siga siendo "limitado".1
El ministro de Exteriores, Badr Abdelatty, consultó la semana pasada con el denominado R4, que incluye a miembros del pacto de defensa de La Meca, Arabia Saudí, Pakistán y Turquía. El Cairo no ha accedido a unirse al grupo. El lunes, Abdelatty dijo que estaba "hablando a diario con los iraníes" para impulsar la desescalada regional. Tras visitar Riad el miércoles, afirmó que El Cairo sigue apostando por un arreglo diplomático.1,3
Sisi también se reunió el lunes en El Cairo con el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, para hablar de las tensiones regionales y de los esfuerzos de paz. Según la presidencia egipcia, Guterres elogió los esfuerzos de El Cairo por evitar la escalada en el Golfo y afirmó que la diplomacia podría ayudar a abordar las disputas sobre el programa nuclear iraní y la navegación. En una publicación en X el mismo día, Guterres pidió "la máxima contención", advirtiendo de que nuevos combates podrían descontrolarse.3
Los informes no dicen qué asistencia específica ofrecería Egipto, cuántos efectivos o medios podrían participar, ni cuánto duraría un eventual despliegue. Tampoco se sabe si Riad formulará una solicitud al amparo del mandato.1,3