Los israelíes acuden a las urnas el martes en las primeras elecciones desde el ataque de Hamás (حماس) del 7 de octubre y la guerra de Israel (ישראל) en Gaza, una votación que pondrá a prueba si el primer ministro Benjamín Netanyahu puede conservar el poder frente al desafío del exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot.1,2,5
Muchos describen las elecciones como las más trascendentales en años. Netanyahu ha hecho campaña con la promesa de mantener a Israel a salvo, y recibe críticas por fallos de inteligencia anteriores a los ataques del 7 de octubre. Las divisiones sobre la guerra y sobre la obligación de cumplir el servicio militar por parte de los jóvenes ultraortodoxos también ocupan un lugar central en la contienda.1,2
Eisenkot lidera el recién formado partido Yashar, que ha crecido con fuerza en las encuestas recientes. Ha criticado la gestión de Netanyahu de los fallos del 7 de octubre y apoya exigir un servicio militar más amplio. Yashar es descrito como un partido centrista, y Eisenkot como el principal aspirante opositor al Likud (הליכוד), el partido de derecha de Netanyahu. Otro gran rival, B'Yajad (ביחד), es una alianza encabezada por el exprimer ministro Naftali Bennett (נפתלי בנט) que reúne a votantes de centro y de centroderecha que se oponen a que Netanyahu siga al frente del Gobierno.2,5
Una encuesta de Walla publicada el 20 de octubre proyectaba que Yashar obtendría 23 escaños, frente a 19 para el Likud y 14 para B'Yajad, el partido de Bennett. El bloque de coalición de Netanyahu se proyectaba con 48 escaños, frente a 54 para los partidos de la oposición. La cobertura de la contienda ha variado en su enfoque. NBC News tituló su información "Nuevas encuestas muestran a Netanyahu en una carrera reñida contra su principal rival", mientras que CBS News tituló la suya "Netanyahu va por detrás en las encuestas antes de las primeras elecciones israelíes desde el inicio de la guerra de Gaza".2,3,4
Los israelíes no eligen directamente al primer ministro. Votan por partidos, que obtienen escaños en la Knesset (הכנסת) de 120 miembros, y el líder que logre reunir suficiente apoyo parlamentario para formar gobierno se convierte en primer ministro. Por lo general, la mayoría requiere 61 escaños. Los partidos deben obtener al menos el 3,25 % de los votos para entrar en la Knesset. El resultado de la votación aún no se conoce.2
El presidente Donald Trump ha respaldado a Netanyahu. En su respaldo de la semana pasada, Trump escribió: "Bibi Netanyahu ha sido un gran primer ministro guerrero y un socio por la paz aún mayor en la lucha contra la República Islámica de Irán (ایران)". Añadió: "Si Israel tiene al líder equivocado, es decir, cualquiera que no sea Bibi, Estados Unidos tendrá que hacer este trabajo por su cuenta, y no estoy inclinado a hacerlo", y concluyó: "¡BIBI NETANYAHU NUNCA LES FALLARÁ!"2
Isaac Herzog (יצחק הרצוג) reafirmó la independencia de las elecciones israelíes pese al empeño de Trump en favor de Netanyahu. "No creo que el presidente de Estados Unidos ni nadie más pueda intervenir en mi criterio", dijo Herzog a MS NOW. Netanyahu también ha advertido a Irán contra un ataque el día de las elecciones: "No nos pongan a prueba".6,8
Los ciudadanos árabes de Israel también podrían ser decisivos para el resultado y para el futuro de Netanyahu. La participación de los árabes israelíes ha sido tradicionalmente menor que la del resto de la población. Esta vez, algunos sienten que es más que nunca su deber acudir a votar, dadas las políticas y las guerras emprendidas por Netanyahu.7
Netanyahu ha sido primer ministro de 1996 a 1999, de 2009 a 2021 y nuevamente desde 2022, lo que lo convierte en el primer ministro de Israel que más tiempo ha ejercido el cargo. Antes del 7 de octubre, Israel ya había celebrado cinco elecciones en pocos años, pues las coaliciones de gobierno se desintegraban de forma reiterada, y se habían realizado masivas protestas contra sus propuestas de reforma judicial. Tras los ataques se formó un gobierno de coalición en tiempos de guerra. Los partidarios de Netanyahu señalan su experiencia enfrentando a Irán y a sus aliados regionales, así como su relación con Trump. Los críticos sostienen que los fallos del 7 de octubre exigen rendición de cuentas y un cambio de liderazgo.2
El servicio militar de los hombres ultraortodoxos, o haredíes (חרדי), es uno de los temas más polémicos. Cuando el primer ministro David Ben-Gurion (דוד בן-גוריון) acordó, en la fundación de Israel, eximir a unos 400 estudiantes de yeshivá del servicio militar, el acuerdo pretendía ayudar a reconstruir el estudio religioso judío tras el Holocausto. La exención se fue ampliando gradualmente. La coalición de Netanyahu ha incluido partidos haredíes que se oponen a reclutar a los estudiantes de yeshivá. Muchos líderes ultraortodoxos temen que el servicio aleje a los estudiantes de sus estudios religiosos. El apoyo a que los haredíes israelíes presten servicio ha crecido de forma notable entre el público en general tras tres años de guerra.2
En el norte, los residentes de comunidades cercanas a la frontera con el Líbano (לבנון) sopesan su voto. Asaf Lengleben (אסף לנגלבן), jefe del Consejo Regional de la Alta Galilea (המועצה האזורית הגליל העליון), planea votar por Yashar. "Tres años de miedo han cambiado a la gente, y necesitamos darles mucha esperanza", dijo Lengleben. Miles de residentes huyeron de sus hogares después de que Hezbolá (حزب الله) comenzara a lanzar ataques tras el 7 de octubre de 2023, y muchos aún no han regresado. Lengleben afirmó que desde el inicio de la guerra menos de 1000 familias con niños han regresado a las comunidades de su región. "La gente no quería volver. Todavía tienen miedo de Hezbolá", dijo. El turismo se desploma y, en Kiryat Shmona (קריית שמונה), los comercios cerrados complican los esfuerzos por restablecer la vida normal. "Se trata de dinero. La capacidad del gobierno para ayudarnos depende del dinero", dijo Lengleben. El Gobierno de Netanyahu ha aprobado medidas de reconstrucción, entre ellas fondos para convertir el Colegio Académico Tel-Hai (תל חי) en la Universidad de Kiryat Shmona.5
Daniella Porat-Penso (דניאלה פורת-פנסו), de 59 años, del kibutz Yiftah (קיבוץ יפתח), atribuye a las fuerzas armadas la mejora notable de la seguridad en la frontera norte. "Tuvimos que emplear una cantidad considerable de fuerza, de ejército, de fondos y de personal para hacerlos retroceder, y ahora no estamos amenazados", dijo. "Me siento segura". Está considerando votar por Yashar o por el partido de izquierda Demócratas (הדמוקרטים) de Yair Golan (יאיר גולן). "Creo que el norte se beneficiará de un cambio de gobierno", dijo.5
Eylon Bader (אילון באדר), de 37 años, pasó aproximadamente un año combatiendo en Gaza y considera a Netanyahu uno de los líderes judíos más trascendentales de los tiempos modernos. Planea apoyar al exministro de Defensa Avigdor Lieberman (אביגדור ליברמן). El coronel retirado de las Fuerzas de Defensa de Israel (צה"ל), Kobi Marom (קובי מרום), responsabiliza personalmente al primer ministro por los fallos alrededor del ataque del 7 de octubre. La principal preocupación de Bader es la exención del servicio militar de la que gozan muchos hombres ultraortodoxos. "No es judaísmo. Es terrible para la sociedad", dijo. Preguntado por la elección que tienen ante sí los votantes, Bader dijo: "No se trata de derecha o izquierda. No se trata de si habrá un Estado palestino o no. Se trata de sí a Netanyahu o no a Netanyahu".5