El demócrata Troy Jackson derrotó a la senadora republicana Susan Collins en las elecciones de Maine para el Senado de los Estados Unidos (United States Senate) la madrugada del miércoles 4 de noviembre de 2026 y le arrebató a los republicanos un escaño que habían ocupado durante 30 años.1,4,7,8
CBS News y NBC News proyectaron a Jackson como ganador y The Associated Press lo declaró vencedor a la 1:02 a. m., hora del este. El resultado dio a los demócratas una ganancia en un estado que Kamala Harris ganó en 2024, donde Collins era la única titular republicana que buscaba la reelección.1,3,4
A primera hora del miércoles, Jackson tenía el 52,4 por ciento de los votos frente al 47,5 por ciento de Collins, según cifras de NBC News citadas por el Daily Caller. Collins reconoció la derrota ante Jackson en la noche electoral, antes de que la contienda se declarara oficialmente, y puso fin a su aspiración a un sexto mandato.4,8
Jackson, de 58 años, es un maderero de quinta generación y expresidente del Senado estatal de Maine (Maine state Senate) que perdió una candidatura a gobernador a principios de este año. Se ha descrito a sí mismo como un defensor de la clase trabajadora y basó su campaña en fortalecer la economía y la rendición de cuentas del Gobierno.1,7
Jackson entró en la contienda en julio después de que el candidato inicial del partido, Graham Platner, se retirara. Los demócratas de Maine eligieron entonces a Jackson como candidato sustituto y lo designaron formalmente en una convención especial del partido dos semanas después, en lugar de mediante una votación estatal, tras un proceso de primarias que dejó brevemente a los demócratas sin candidato.1,4,8
Platner se había convertido en el candidato demócrata en junio tras derrotar a la gobernadora Janet Mills en las primarias, y varias encuestas sugerían que podía desbancar a Collins. Quedó bajo escrutinio por un tatuaje de una calavera con tibias cruzadas de su servicio en el Cuerpo de Marines de Estados Unidos (United States Marine Corps) que se parecía a un símbolo nazi conocido como Totenkopf, y después de que una exnovia, Lyndsey Fifield, lo acusara de maltrato físico y dijera que él sabía desde hacía más tiempo del que había reconocido que el tatuaje se parecía a la insignia nazi. Posteriormente fue acusado de agresión sexual por otra exnovia. Después de que varios demócratas destacados retiraran su apoyo, Platner suspendió su campaña un día después de que esas acusaciones se hicieran públicas en julio.1,8
Frente a Collins, de 73 años, Jackson sostuvo que ella no había ido lo suficientemente lejos en su oposición al presidente Trump y se centró en su apoyo al juez del Tribunal Supremo (Supreme Court) Brett Kavanaugh, que allanó el camino para que el tribunal anulara el derecho federal al aborto en 2022. Collins cuestionó la eficacia de Jackson como legislador y destacó la influencia que, según dijo, había ejercido a favor de Maine en el Senado, donde preside la Comisión de Asignaciones Presupuestarias (Appropriations Committee) al servicio de los 1,4 millones de habitantes del estado.1,7
Collins se distanció de Trump durante la campaña, pero recibió críticas por votar a favor de sus leyes y sus candidatos judiciales después de que el tribunal pusiera fin al derecho al aborto. Jackson describió a Collins como una aliada de Trump y la acusó de corrupción, lo que ella negó. Collins defendió su independencia, entre otras cosas por haber sido una de las pocas republicanas que votó a favor de destituir a Trump tras el ataque al Capitolio (Capitol) del 6 de enero de 2021, y criticó a Jackson por su falta de experiencia federal y su historial de votaciones en la legislatura estatal.7
La contienda estuvo entre las más seguidas del país y estuvo marcada por la campaña negativa, con las últimas encuestas que mostraban a Jackson ligeramente por delante. Los grupos republicanos gastaron 76 millones de dólares en la contienda, frente a 40 millones de los demócratas, mientras que la campaña de Jackson recaudó 26,9 millones de dólares y la de Collins 25,2 millones hasta mediados de octubre.7
Los demócratas llevaban tiempo intentando derrotar a Collins, una senadora de cinco mandatos con un historial de rupturas con Trump que había sobrevivido antes a coyunturas políticas difíciles. Maine ha apoyado a los demócratas en las presidenciales desde 1992 y Collins se presentaba con Trump en un momento de gran impopularidad. CBS News señaló que la victoria proyectada llegó tras vuelcos en contiendas que al principio no se esperaba que fueran competitivas, después de que la impopular guerra en Irán (Iran) y los precios persistentemente altos de la gasolina y el diésel ampliaran un mapa antes favorable a los republicanos, mientras que Al Jazeera afirmó que la economía de Maine se había visto afectada por las guerras arancelarias de Trump con Canadá (Canada), su vecino del norte y socio comercial clave.1,4,7
Jackson también quedó bajo escrutinio durante la campaña por su larga relación con su prima segunda, Lana Pelletier. Ambos llevan juntos casi 40 años y tienen dos hijos. Comparten bisabuelos y nunca se han casado legalmente.8
Jackson habló en un acto de la noche electoral en Portland después de que Collins reconociera la derrota. El Daily Caller señaló que Collins fue elegida por primera vez en 1996, mientras que Al Jazeera indicó que ocupaba el escaño desde 1997, y ambas versiones coinciden en que su derrota pone fin a casi tres décadas en el Senado. Según esa versión, los demócratas arrebataron siete escaños en el Senado, incluidos los de Maine, Iowa, Carolina del Norte (North Carolina), Texas, Ohio, Kansas y Carolina del Sur (South Carolina).4,7,8